El Nobel Philippe Aghion abre un nuevo ciclo del IPI y el BSC: la IA cambiará la organización del trabajo y acelerará la innovación
Philippe Aghion, premio Nobel de Economía 2025 y el máximo referente mundial sobre la teoría 'schumpeteriana' de la destrucción creativa, trazó en la inauguración del ciclo 'Barcelona IA: innovación, productividad y bienestar' las líneas que definen la inteligencia artificial como una nueva revolución industrial.

La Iniciativa para la Productividad y la Innovación (IPI) —el think tank impulsado por el Cercle d'Economia— y el Barcelona Supercomputing Center (BSC) se han aliado para impulsar este ciclo que tiene por objetivo situar a la capital catalana en el mapa global del pensamiento sobre los efectos económicos y sociales de la inteligencia artificial.
En una conversación con el presidente del Consejo Asesor del IPI Xavier Vives, Aghion defendió que en la era de la Inteligencia Artificial (IA) vuelven a ser más importantes que nunca las competencias básicas (comprensión lectora, saber expresar las ideas a través de la escritura y dominar el cálculo matemático). Aseguró que un buen sistema educativo será una ventaja competitiva, al igual que un sistema de protección social, similar al de Dinamarca, que combine flexibilidad para las empresas con la máxima protección social para los trabajadores durante los períodos de transición.

La oportunidad de Barcelona
Aghion, apasionado y con un discurso motivador a la vez que racional, reconoció el declive de Europa frente a Estados Unidos y China, y pidió que el dinero europeo se invierta en tecnología made in Europe y no se marche, a través de fondos de inversión, a los gigantes americanos. Supercomputación local, una nube europea (actualmente copada por Amazon, Microsoft y Google) y apuesta por la ciencia y el talento del Viejo Continente. En este sentido, apoyó las oportunidades de Barcelona para jugar un papel en la nueva revolución de los chips, el código abierto y la alianza entre datos y ciencia. El BSC es un referente mundial en supercomputación y trabaja para diseñar el chip europeo del futuro.
El economista, que fue uno de los redactores del informe Draghi y es un gran defensor de la competencia abierta para incentivar la innovación, reconoció que la nueva tecnología sacudirá los modelos de negocio actuales y destruirá puestos de trabajo, pero creará otros nuevos de mayor productividad. El papel del Estado -aseguró- es más importante que nunca para ofrecer formación y protección social a los trabajadores que tengan que reciclarse.
Rediseñar el trabajo
La IA obligará, enfatizó, a rediseñar la propia organización del trabajo, dando mayor importancia a competencias profesionales como la polivalencia y la flexibilidad. En este sentido, elogió la cultura suiza, donde está bien visto que las personas con formación universitaria tengan también habilidades manuales.
"Domar el caballo de la IA es posible", según el premio Nobel, y el esfuerzo vale la pena. Automatizar la producción y generación de ideas puede acelerar el crecimiento como ninguna tecnología anterior: hasta 0,7–1 punto de productividad anual durante una década, con un impacto sostenido posterior. Europa está a tiempo si cambia su cultura de exceso de regulación y de miedo al fracaso en el mundo empresarial. Para innovar y triunfar hay que intentarlo muchas veces. Sin fracaso no hay éxito.